Los Antonio Gamoneda
Imaginemos la biblioteca de una casa de Oviedo en los años 20. Yo la imagino pequeña, sumida en un silencio delicado que sólo se rompe con la risa de un niño en la calle. Huele a madera y es algo fría. Ahí veo a un hombre escribiendo, casi no distingo su rostro, es como un dibujo de la luz. Su nombre es Antonio Gamoneda, pero no el Antonio Gamoneda que recibió, en 2006, los premios Cervantes y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, sino Antonio Gamoneda padre. Esa biblioteca cayó en la Guerra Civil Española. No tiene sepulcro, tal vez porque no murió del todo; Amelia Lobón, esposa del primer Antonio y madre del segundo, rescató un libro que tiene el título ‘Otra más alta vida’. Así comenzó a leer poesía Antonio Gamoneda, leyendo el único libro que escribió su padre. No hay que hacer un esfuerzo para ver al joven Gamoneda aferrado a las palabras de ese libro, al lenguaje único y distinto de la poesía. Tampoco cuesta imaginarlo, a sus dieciséis años, en 1947, escribiendo sus ...