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Mostrando entradas de julio, 2012

Los Antonio Gamoneda

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  Imaginemos la biblioteca de una casa de Oviedo en los años 20. Yo la imagino pequeña, sumida en un silencio delicado que sólo se rompe con la risa de un niño en la calle. Huele a madera y es algo fría. Ahí veo a un hombre escribiendo, casi no distingo su rostro, es como un dibujo de la luz. Su nombre es Antonio Gamoneda, pero no el Antonio Gamoneda que recibió, en 2006, los premios Cervantes y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, sino Antonio Gamoneda padre. Esa biblioteca cayó en la Guerra Civil Española. No tiene sepulcro, tal vez porque no murió del todo; Amelia Lobón, esposa del primer Antonio y madre del segundo, rescató un libro que tiene el título ‘Otra más alta vida’. Así comenzó a leer poesía Antonio Gamoneda, leyendo el único libro que escribió su padre. No hay que hacer un esfuerzo para ver al joven Gamoneda aferrado a las palabras de ese libro, al lenguaje único y distinto de la poesía. Tampoco cuesta imaginarlo, a sus dieciséis años, en 1947, escribiendo sus ...

El destino de Juan Gelman

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«Prosa: ¿qué quieres de nosotros. Y tú especialmente, novela, novela moderna, forzosamente gris, aburrida, (“burguesa”), con esas costumbres y esas ignorancias, ¿por qué has de quitarnos, o, cuando menos, distraer así a nuestros poetas?», escribió Paul Verlaine en sus semblanzas literarias ‘Hombres de mi tiempo’. Así se sentía Verlaine al hablar de Andrés Theuriet, poeta y novelista nacido en Marly-le-Roi en el siglo diecinueve francés, tan distinto a los otros siglos diecinueve. Hoy Verlaine puede estar tranquilo, Juan Gelman escribe poesía. Gelman nació en Argentina en 1930, sólo dos años después de que su familia emigrara de Ucrania para establecerse en el literario país sudamericano. La historia de su padre da para dos volúmenes de quinientas páginas cada uno: obrero ucraniano; militar durante siete meses (artillero); revolucionario en Rusia en 1905; viajero con pasaporte falso usando el apellido Hellmann; exiliado en Argentina en 1913, aduana en donde la fonética lo baut...

Hacia José Emilio Pacheco

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Propongo cambiar el nombre a los cuatro puntos cardinales. No hay que meditarlo mucho. ¿Qué es el Nor te? No me dice nada. ¿Qué es el Sur? Para mí es como hablar del blanco o del negro. No quiero ir al Norte, no quiero ir hacia un algo, quiero ir hacia alguien. ¿De qué sirve decir Este y Oeste? Planteo aquí que los cuatro puntos cardinales tomen el nombre de cuatro poetas iberoamericanos. ¿Alguna objeción? La podemos discutir, pero siento decir que en esto seré irreductible (y no es que proponga a Oliverio Girondo, aunque, en otra ocasión, buscaremos un volcán, o un elemento químico, al que también podamos rebautizar). Son tantos los poetas que han transformado a su tiempo (Tomás Segovia dijo:  « Un poeta no pertenece a un lugar, pertenece a su tiempo » ), que sería imposible llegar a un consenso sobre quiénes darán nombre a los puntos cardinales. Así que me someto a un arranque absolutista y señalo que, con efecto inmediato, sustituyo al Norte por José Emilio Pacheco,...

Ernesto Cardenal y la libertad

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Idealizar es un padecimiento psicológico, quizá un desorden, y ayer se manifestó en mí otro síntoma: no existe la realidad objetiva si uno idealiza. Las horas últimas de la Feria del Libro de Madrid me trajeron un obsequio: conocí a Ernesto Cardenal durante una firma de libros. Admito que me provocó una suerte de arrojo y me apresuré a estrechar la mano con la que escribió ‘Epitafio para Joaquín Pasos’, lectura a la que regreso como a casa. Hay escritores que no se pueden ver como colegas, como compañeros de oficio, o de sueños de oficio, sino como guías. Así siento a Ernesto Cardenal; en tiempos de escasez, él se entrega sin contemplaciones. Como consecuencia del obsequio, mi círculo cercano, ese grupo repartido entre distintas ciudades mexicanas y Madrid, sufrió otra de mis idealizaciones, pues creí que todos sabrían quién es Ernesto Cardenal. Algunos son lectores voraces, otros son escritores, pero no lo conocen. Aclaro que no todos, los hay que lo leen y hasta tiene...