Coloquio sobre ciertas relaciones y su reflexión
La estudiante parecía una extensión de la mirada de Eduardo. Leía algo de física o de estadística, eso no está claro. Eran las horas últimas del semestre. — Anda, ve a invitarla — dijo Juan Carlos. — Sí, ahora o nunca — agregó, categórico, Mario. Pero Eduardo no se atrevía. — Nunca hemos hablado, no sabe quién soy, no sé qué le gusta — pretextó. Parece apropiado mencionar sobre este punto que más de un lector puede pensar, tal vez con razón, que a la estudiante le gusta la estadística o la física, la materia que se trate en aquel libro. Pero, en asuntos de cortejo universitario, mucho importan las posibilidades, que las hay buenas, pero también malas: el libro no le interesa; el libro es un simple designio académico. En este caso, el que no arriesga sigue en el juego. — ¡Mejor que no se conozcan! El factor sorpresa de tu parte. Mírala, ahí solita. Ella lo que quiere es compañía y tú siempre has tenido buena suerte con las mujeres — aseguró Mario. Es bien sab...