Las preguntas de Sylvia Plath
Frente a mí, en un vagón de la línea 6 del metro de Madrid, cuando me dirijo a la biblioteca a regresar libros de Ana María Matute, Ernesto Sabato, Álvaro Mutis y Vicente Aleixandre, hay una mujer que se pierde -o se encuentra- en un pequeño libro de pasta dura. Me ha llamado la atención la portada azul, pues me parece familiar, y trato de leer el título, pero me es imposible (tampoco es que insista mucho). El metro anuncia la estación Ciudad Universitaria, me pongo de pie y, con una intención renovada, como último recurso, me dirijo hacia la puerta con la mirada en el libro azul: la autora es Sylvia Plath. Al bajar del metro, pienso que se trata de un guiño para escribir sobre ella, pero no sólo para escribir sobre una de mis grandes poetas, sino para pedir una disculpa (¿a quién? No tengo idea), pues este espacio ha sido invadido por una clara presencia masculina y me he olvidado de recomendar a las escritoras que también han representado un punto de inflexión en mi relación co...