Monterroso, gracias por
He descubierto a Monterroso muchas veces, pero hay dos momentos en los que apareció de forma sorpresiva. El primero ocurrió en Madrid, cuando hice una estancia de investigación en la Biblioteca Julio Cortázar , de la Fundación Juan March, ese lugar de la calle Castelló 77 al que le son inseparables adjetivos llenos de belleza, no sólo por las exposiciones que presenta o los conciertos que organiza, sino por su arquitectura y la forma en la que te hacen sentir bienvenido. En esa biblioteca está la colección de libros que Cortázar tenía en París y que donó Aurora Bernárdez en 1993. (Hay que dejarse llevar de la mano de un gran lector, como lo fue Julio.) Al ver algunos de los libros, uno se encuentra con grandes autores que dedicaron sus obras al escritor argentino, pero una dedicatoria destaca: «Julio, recibe un». Eso fue lo que escribió Augusto Monterroso. Sólo eso. Recibe un abrazo, recibe un beso, recibe un libro, recibe un cariño, recibe un saludo. ¿Qué quiso decir? No lo sab...