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Texto para la presentación del Anecdotario de un breaking up, libro de Ramón Ortega tres

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 A 4 de junio de 2026, en Madrid Agradezco a Ramón por invitarme a presentar su libro y a la librería Altamarea por este bonito espacio en la calle Eugenio Sellés, quien fuera catedrático de la Real Academia Española a finales del siglo XIX e inicios del XX, ocupando la silla X, que hoy pertenece a Clara Sánchez. Su discurso de bienvenida a la Academia fue pronunciado por Echegaray, nombre que también lleva el barrio del Estado de México en el que vivía Ramón antes de llegar a Madrid. Agradezco también a todas y a todos ustedes por acercarse a la presentación de un libro.  Verles aquí me conmueve, porque hace falta querer mucho a los libros o ser muy buen amigo de Ramón —una de las dos cosas— para acudir a una presentación en una ciudad como Madrid, en la que, como diría otro muy buen amigo mío, el editor argentino Ezequiel Siddig, pasan muchas cosas al mismo tiempo. Entonces, ¿cómo elegir una? Pero estamos, después de todo, en el mejor momento para que esta presentación en pa...

Frases de 'El libro de Balieri'

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En mundifrases.com publicaron estas  frases de 'El libro de Balieri'. Me parece un buen momento para compartir otros enlaces de ese sitio lleno de palabras con algunos de mis autores preferidos: José Saramago Mario Vargas Llosa Paul Auster Jorge Luis Borges Alejandra Pizarnik Eduardo Galeano Gabriel García Márquez Clarice Lispector

Los abrazadores

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Están llenando de flores las aceras de música de besos están llenando de arte los muros de color las avenidas están sonriendo para este barrio lo están levantando otra vez pieza por pieza están llenando de abrazos las esquinas los restaurantes las galerías los artesanos para dedicarle una mañana una tarde una vida a este barrio que es un universo lleno de canciones de pasos de Jack Kerouac y de José Emilio Pacheco están por todas partes con pintura en las manos con comida para todos los puedes ver sonriendo ¡cuántas sonrisas hay en este barrio! que es un universo donde la Luna no está en el cielo sino en una mezcalería de Orizaba o en los edificios de Colima y no hace falta decir (pero lo decimos siempre) que todos son rostros conocidos de amigos que están regresando la vida y la alegría a estos camellones a estas fuentes y parques en donde parece que empieza la Ciudad de México cuando nace la mañana y abren las cafeterías están llena...

El hombre de barba

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Encontró a Balieri en Oporto, hospedado en un hostal, a un lado de la Torre de los Clérigos. Tuvo que contenerse para no correr a matarlo en ese momento. No le importaba ir a la cárcel, había cruzado esa línea mucho tiempo atrás, pero quería ver sufrir a Balieri, torturarlo, ver el terror en sus ojos. No le haría el favor de atravesarle el cráneo con una bala, de matarlo en un segundo. Lo siguió casi sin tener que esconderse. Balieri nunca se giró, nunca sintió su presencia. Fue en la noche cuando se acercó a él, cuando Balieri cenaba bacalhau com natas . El hombre de barba tomó asiento frente a Balieri, quien se sobresaltó, pero no hizo nada, pues llamar la atención de la gente era un riesgo. Balieri huía de la persona que estaba sentada frente a él, pero también de la policía internacional. —Sabías que te encontraría —dijo el hombre de barba. —Hazlo —dijo Balieri. —¿Y perderme el gusto de verte sufrir? —preguntó el hombre de barba. —He estado ocultándome dura...

Esto no es un prefacio

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Daniel Muñoz ha escrito un grito de gol. Lo ha escrito desde la grada, desde los vestuarios de una catedral futbolera, desde el túnel que lleva a la cancha, con el nerviosismo que provocan los minutos previos a un derbi. Y un grito de gol no tiene prólogos, prefacios o introducciones. Así que solo puedo escribir desde mi experiencia futbolera, desde mi cariño a un deporte que se juega en todos los rincones del planeta, como, por ejemplo, en Escocia. Mis hermanos y yo queremos mucho a un equipo de futbol escocés. Es una pasión extraña, no hemos vivido en Glasgow, no hay una raíz que nos identifique con los colores del Celtic, con su historia, pero hay un gran cariño hacia esa institución. Cuando era adolescente la televisión de paga transmitía los juegos de la Scottish Premier League (SPL). Todos los sábados me despertaba a las ocho de la mañana para seguir al Celtic, en especial si jugaba contra Rangers, también de Glasgow, en el llamado Old Firm , el clásico más antiguo del ...

La separación

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La carretera desierta, extendiéndose como una línea sin principio ni fin. Algunos árboles en el fondo, sin hojas, resignados al invierno. Juego con mis manos cuando la miro: sus brazos rígidos en el volante, una expresión seria, tensa, concentrada en la carretera, como si yo no estuviera ahí. No hemos cruzado palabra desde la última discusión. ¿Cómo hablar después de tantas acusaciones, de ataques tan terribles? ¿Por qué no nos separamos en la cafetería, por qué pagamos la cuenta y nos subimos en silencio al coche, como un acto reflejo? Debería decir algo, cualquier cosa, pero no puedo. Hemos terminado el viaje mucho antes de llegar a nuestro destino. No existimos. Estamos en ninguna parte. De El Libro de Balieri Edición digital: Amazon:  http://amzn.to/2euNi9u Google Play:  http://bit.ly/2dB1uip   Kobo eBooks:  http://bit.ly/2dr2T7A

Once miradas latinoamericanas sobre Juan Rulfo

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Se cumplirán cien años del nacimiento de Juan Rulfo (16 de mayo de 1917). Muchos lo felicitan en Sayula. Otros han viajado a la imaginaria Comala y algunos lo encontramos en Ciudad de México, una tarde de vientos vivos y agitados. Pensar en el encuentro con Rulfo arroja un alivio: su obra corrió el riesgo de convertirse en un adorno de bibliotecas escolares. Los estudiantes de secundaria y de preparatoria lo tenían como una asignatura. « Tienen que leer ‘El Llano en llamas’. Espero un reporte para el próximo lunes » , decían los profesores sin mirar a sus alumnos a los ojos. Pero el mundo de Rulfo es demasiado grande para las aulas. «Hay que quitarle la etiqueta de “clásico” a los clásicos», ha aconsejado Alberto Manguel. Así hay que leer a Rulfo. Quien no lo haya leído, cierre esta revista, apague su monitor, salga de esta ventana en su teléfono inteligente o en cualquier dispositivo sigloveintiunero que utilice. Vaya y lea a Rulfo, porque lo que aquí sigue es una compilación ...