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Monterroso, gracias por

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He descubierto a Monterroso muchas veces, pero hay dos momentos en los que apareció de forma sorpresiva. El primero ocurrió en Madrid, cuando hice una estancia de investigación en la Biblioteca Julio Cortázar , de la Fundación Juan March, ese lugar de la calle Castelló 77 al que le son inseparables adjetivos llenos de belleza, no sólo por las exposiciones que presenta o los conciertos que organiza, sino por su arquitectura y la forma en la que te hacen sentir bienvenido. En esa biblioteca está la colección de libros que Cortázar tenía en París y que donó Aurora Bernárdez en 1993. (Hay que dejarse llevar de la mano de un gran lector, como lo fue Julio.) Al ver algunos de los libros, uno se encuentra con grandes autores que dedicaron sus obras al escritor argentino, pero una dedicatoria destaca: «Julio, recibe un». Eso fue lo que escribió Augusto Monterroso. Sólo eso. Recibe un abrazo, recibe un beso, recibe un libro, recibe un cariño, recibe un saludo. ¿Qué quiso decir? No lo sab...

Amor y desamor

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Se besan con los ojos cerrados (acuerdo incuestionable) y dicen que sienten hormigas ¿o mariposas? Algún bicho, en alguna parte. Precipitados se desvisten y se aman, o dicen amarse: en los autos; en las casas solas; en los cines; en el parque, sobre las hojas secas… Oyen el ruido mínimo, ven todas las sombras. Conducen el tiempo con envidiable sincronía. Se aprovechan de la desnudez incompleta, de la logística de los muebles, hacen de la inexperiencia una aliada. Fingen que la geografía y las matemáticas motivan el cruce de miradas, el roce de las manos, las visitas obligadas. Siempre impacientes por un descuido una salida de emergencia la confianza espontánea de algún adulto que subestime su deseo. Los separa un disgusto, una mudanza, una escuela nueva. A veces, su mismo amor extraño deja de latir, ese amor sólo de ellos que tiene la esperanza de vida de la hormiga o de la mariposa. *** AMORE E DISAMORE Si baciano a occhi chiusi (accordo im...

Vargas Llosa es su prosa

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Los escalones nos reciben y algunos personajes conocidos escuchan nuestros primeros pasos. Lope de Vega, Nebrija, Cervantes, Santa Teresa de Jesús y Garcilaso de la Vega son sólo algunas de las estatuas que embellecen la fachada del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, donde está la sede madrileña de la Biblioteca Nacional de España. El Paseo de Recoletos, ese breve espacio abrazado por la Cibeles y por Colón, ha quedado atrás. Todo desaparece, sólo existen estos muros que diseñó el arquitecto Jareño Alarcón y que nacieron con la primera piedra de Isabel II, en 1866. Es el lugar perfecto para conocer a Mario Vargas Llosa. Muchos eventos y actos se llevaron a cabo para conmemorar el tricentenario de la Biblioteca Nacional de España. Sin embargo, hubo uno que me cautivó y que se ha convertido en un recuerdo imborrable: el ciclo de conferencias “El libro como universo”. De abril a junio del año 2012 asistí a escuchar a mujeres y a hombres que hacen de las páginas de un libr...

Ciencia

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Fue un error hablarte de amor: resaltar tus ojos encendidos, la gloriosa curva de tu cuello. Mejor habría sido, susurrar un modelo de Bohr una ecuación de Maxwell (la que sea) iluminar tu rostro con Galileo apostar por Riemann. ¿Por qué señalé a las aves? Ese temblor en mis hombros cuando me besas… ¿Por qué no te hablé de la materia? Pude decir lo mismo, pero con otras palabras: las aves no son gotas en el cielo, son modelos que pueden elevarse gracias a su peso y a su forma. ¡Einstein! ¡Heisenberg! ¿Me querrías si me olvido de Keats?, ¿si no te vuelvo a hablar de Paz? Fue un error hablarte de amor porque no es exacto, no es una ciencia. Fue un error decir que te quiero, porque no es que te quiera, es la dopamina cuando la primavera ilumina tu cabello. *** Poema publicado el 10 de julio de 2015 en MARGUTTE Non-rivista online di letteratura e altro http://www.margutte.com/?p=11556&lang=es

La política y los autores

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Cuando Émile Zola, uno de los escritores franceses más emblemáticos del siglo XIX, publicó su célebre carta abierta, J’accuse…! , dirigida a Félix Faure, en ese momento presidente de Francia, un matiz político quedó unido de forma irremediable al nombre del escritor parisino. El caso Dreyfus ha trascendido como uno de los momentos políticos más complicados de la historia de Francia. El capitán Alfred Dreyfus había sido acusado de espionaje, enjuiciado, condenado al destierro y a cadena perpetua. La sociedad de ese país europeo se encontraba dividida en dos, por un lado había quienes pensaban que se trataba de una expresión antisemita (siendo Dreyfus de origen judío) y, por otro lado, representados por una gran mayoría conservadora, muchos creían que Dreyfus era culpable y celebraban la condena. Había muchas pruebas a favor de Dreyfus y que señalaban como verdadero culpable de espionaje al comandante Esterhazy, protegido por grupos militares y aristocráticos. Fue en ese momento ...

Raymond Carver sin laberintos

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Las calles están vacías, todos han llegado a casa. Las personas duermen, pasan una mala noche, se despiertan, caminan en pijama de la habitación a la cocina, a las tres de la mañana; beben agua, miran las sombras de la casa, a la oscuridad y al silencio adueñarse de todo, y regresan a la habitación para retomar el sueño. Son personas comunes, son los personajes de Raymond Carver. Él los observa, guarda cada detalle, escribe una historia: nos sorprenderá con una narrativa directa, alejada de los laberintos, real. Las historias de Carver nos pertenecen, como las de todos los grandes autores. Las hacemos nuestras. Y regresaremos a ellas, sin duda, regresaremos a ellas. Considerado como uno de los grandes maestros norteamericanos del relato, Raymond Carver es el autor más representativo de un estilo conocido como minimalismo y creador del Dirty realism (realismo sucio), que llegó como una inesperada forma del relato breve. En la literatura hay un afán por poner etiquetas a todo:...

Muros para Ida Vitale

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Las diez de la noche en el barrio de Alameda: la fuente ilumina el gran jardín como una luciérnaga inmensa; la rua Lucinda Simões se prepara para la madrugada, aún pasan coches que alumbran a los caminantes que regresan a casa y a la ropa que se seca en los balcones. Todo pasa, Lisboa permanece. Me despido de esta ciudad sin querer irme. Repaso las imágenes de los últimos días, anotaciones en la piedra de la memoria, y me detengo en un grafiti que vi cerca del Panteão Nacional: “Maio”. Y la palabra mayo siempre me lleva a un poema de Ida Vitale: MES DE MAYO Escribo, escribo, escribo y no conduzco a nada, a nadie. Las palabras se espantan de mí como palomas, sordamente crepitan, arraigan en su terrón oscuro, se prevalecen con escrúpulo fino del innegable escándalo: por sobre la imprecisa escrita sombra me importa más amarte. ‘Oidor andante’, 1972 Ida aquí, en Lisboa, conmigo. ¿Por qué nos olvidamos de Ida Vitale? Maravillosa poeta uruguaya que ha publicado grandísim...