Daniel Muñoz ha escrito un grito de gol. Lo ha escrito desde la grada, desde los vestuarios de una catedral futbolera, desde el túnel que lleva a la cancha, con el nerviosismo que provocan los minutos previos a un derbi. Y un grito de gol no tiene prólogos, prefacios o introducciones. Así que solo puedo escribir desde mi experiencia futbolera, desde mi cariño a un deporte que se juega en todos los rincones del planeta, como, por ejemplo, en Escocia. Mis hermanos y yo queremos mucho a un equipo de futbol escocés. Es una pasión extraña, no hemos vivido en Glasgow, no hay una raíz que nos identifique con los colores del Celtic, con su historia, pero hay un gran cariño hacia esa institución. Cuando era adolescente la televisión de paga transmitía los juegos de la Scottish Premier League (SPL). Todos los sábados me despertaba a las ocho de la mañana para seguir al Celtic, en especial si jugaba contra Rangers, también de Glasgow, en el llamado Old Firm , el clásico más antiguo del ...